Bandas de Moebius (II)

Ayer, cuando mi hija pequeña se fue a la cama, la oí llorar. Le pregunté qué le pasaba y me pidió que me quedara con ella, pues tenía miedo de los monstruos. La acaricié con dulzura y le dije que no había nada que temer, que los monstruos no existen. Quizás, en un futuro no tan lejano, mi hija salga a la calle cuando yo me vaya a acostar; quizás yo le ruegue que no salga tan tarde, que se quede conmigo. Quizás mi hija me sonría y me diga que no hay nada que temer, que los monstruos no existen.  

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Published in: on mayo 30, 2011 at 09:51  Dejar un comentario  
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