Terapia de pareja

Mi marido ha dejado de hablarme, doctor. Y no es porque esté muerto, no. En vida no me dirigía la palabra. Pero durante la misma noche del velatorio empezaron los reproches, los insultos. Y, sin embargo, prefiero sus palabras de odio a ese silencio insoportable con el que me despreciaba día a día. Supongo que ahora, que mi condena es firme, está satisfecho y por eso ha vuelto a callarse. Jamás pensé que tuviera que degollarle para hacerle hablar.

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Published in: on junio 26, 2011 at 23:03  Comments (2)  
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