Adolescencia eterna

Recuerdo la primera parte de mi existencia como una lucha constante. Tengo un padre autoritario; algunos dirían tiránico. Está acostumbrado a hacer y deshacer a su antojo desde tiempo inmemorial. No soporto que se niegue a razonar sus directrices, y me resulta especialmente irritante su total carencia de sentido del humor. Hubiera sido más fácil emanciparme de él si nos hubiéramos querido menos, pero precisamente su amor le impedía comprender mis necesidades, mi ansia de libertad. ¿Acaso no tenía yo todo lo que necesitaba? ¿acaso no había previsto él todo para que yo llevara una vida plácida y ordenada como sus otros hijos? Y quizás ése ha sido uno de mis mayores obstáculos: ninguno de mis hermanos mayores osó jamás llevarle la contraria en lo más mínimo. Cuando decidí seguir mi propio camino, ellos reconocían envidiarme, pero ningún otro se atrevió a dejarle.
Mi padre aún no ha superado mi desobediencia. Desde el principio, me advirtió de que, si me alejaba de su lado, sería para siempre. Vanos fueron los intentos de mis hermanos para hacerle entrar en razón.

Ha pasado mucho tiempo desde que fui expulsado del reino de mi padre. Sé que ambos nos echamos de menos. Nos queda toda la eternidad para reencontrarnos, y también sé que, precisamente por ello, ninguno de los dos dará el primer paso, aunque condenemos al cielo y a los infiernos a una guerra perpetua en la tierra…

Published in: on junio 19, 2011 at 14:05  Dejar un comentario  
Tags: , , , , , , , , , ,

Más allá del bien y del mal

Hace muchos, muchos años, un peregrino presenció sobrecogido cómo los cielos se abrían y se precipitaba desde las alturas una figura alada envuelta en llamas. El peregrino corrió a auxiliar al ángel caído, le dio de beber y curó sus heridas. De repente, estalló una terrible tormenta. Dios estaba furioso. Por un lado, quería castigar al hombre que había salvado a Lucifer, origen de todo mal. Por otro lado, el peregrino había hecho una buena acción, desconocedor de sus consecuencias, y merecía recompensa por ello. Dios, que odia las contradicciones, decidió en ese momento dejar de hablar a los hombres. No quería estar en contacto con criaturas que le causasen tales conflictos. El peregrino, atribulado, oía resonar en su alma los reproches de Dios y su posterior silencio. Lucifer, conocedor de los pensamientos de Dios, levantó el vuelo y se despidió del peregrino con una sonrisa y una promesa:

-No te preocupes, peregrino: yo jamás dejaré de hablarles a los hombres.

Published in: on febrero 11, 2011 at 22:37  Comments (2)  
Tags: , , , , , , ,

Solos en el universo

Cada vez que, en medio de la noche estrellada, alzo la vista al cielo, siento un escalofrío, y pienso: no, no puede ser que estemos solos. Sería demasiado triste. Tiene que haber en algún sitio seres semejantes a nosotros; la vida sería absurda en caso contrario, no tendría sentido. Y sin embargo, ¿qué certeza tenemos? Ninguna. En fin, estos son los pensamientos que me asaltan en la quietud de la noche, tras la cena, siempre excesiva. Casi me sorprende el amanecer con estas reflexiones, y apenas si me queda tiempo de llegar volando a mi ataúd.

Published in: on febrero 1, 2011 at 14:38  Dejar un comentario  
Tags: , , , , , , ,